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La ruta de escape animal del calentamiento global

Esta rana es una de las especies que posiblemente se desplace por el sureste de Estados Unidos a causa del cambio climático.
La Tierrase está calentando y el reino animal ya está en movimiento huyendo hacia climas más fríos.

Varias predicciones recientes de organismos internacionales estiman que el planeta va camino de un aumento aproximado de 4ºC grados para finales de este siglo, a juzgar por el nivel actual de emisiones de CO2.

Pero los animales no tuvieron que esperar a los cálculos oficiales para tomar medidas. Durante los últimos 50 años numerosos estudios científicos han documentado cambios en sus movimientos en respuesta al aumento de las temperaturas.

"Sabemos que las especies ya se están trasladando en respuesta al cambio climático", dijo Joshua J. Lawler, profesor de Ciencias de Recursos Renovables en la Escuela de Ciencias Forestales y Medioambientales de la Universidad de Washington.

Ahora, Lawler acaba de publicar un estudio en la revista especializada Ecology Letters en el que por primera vez se tiene en cuenta no sólo dónde tendrán que ir los animales para encontrar climas favorables en el continente americano sino también qué rutas es probable que sigan en esa migración.

Por ejemplo, los académicos estiman que los monos aulladoresse trasladarán hacia la meseta brasileña, en el sureste de Brasil, pero es probable que encuentren allí numerosos proyectos de desarrollo y urbanización.

Los investigadores creen que algunas especies, particularmente los mamíferos pequeños y los anfibios, no podrán "dirigirse directamente a las zonas con los climas deseados", sino que en su recorrido tendrán que evitar carreteras, grandes áreas de cultivos y otras zonas de uso humano, como las grandes ciudades.

"También tuvimos en cuenta las grandes barreras naturales, como los Grandes Lagos del Norte de Estados Unidos y el Río Amazonas en Sudamérica", contó Lawler.

Tráfico animal

El modelo proyecta cambios para un periodo de 100 años, entre 2000 y 2100 aproximadamente.

Proyección de densidad de desplazamientos de animales en América, entre los años 2000 y 2100.
Los resultados del estudio incluyen varios mapas en los que se indican las potenciales rutas que las especies seguirán por el continente para evitar obstáculos.

Los mapas también identifican unas cinco zonas principales de "mayor tráfico" de especies en comparación con la media de movimiento animal en toda América.

Esas zonas son el norte de Canadá, el noreste de Estados Unidos en la región de los Grandes Lagos, incluida parte del sur de Canadá, el sureste de Estados Unidos, el sureste de Brasil y la cuenca del Amazonas.

Esta última, que abarca varios países, podría ser la zona del continente donde habrá un mayor trasiego de especies, hasta 17 veces más que la media para toda América.

Las áreas de "mayor tráfico" resultan de una combinación de animales que llegan y de otros que se van.

Y la llegada de especies nuevas puede tener un gran impacto para el hábitat de una zona.

"Es probable que veamos grandes cambios en la fauna de estos lugares", explicó Lawler.

Los académicos creen que identificar los lugares a los que tendrán que migrar muchas especies puede ser útil para la planificación de proyectos de conservación medioambiental y de uso de tierras.

Rutas migratorias en América Latina

"En el hemisferio norte se han registrado movimientos de las especies hacia el norte (hacia el polo) y hacia arriba en términos de elevación", señaló Lawler.

Las áreas más oscuras indican los lugares donde habrá una mayor densidad de animales que deberán desplazarse pero también una mayor cantidad de barreras humanas.
Esos registros de movimientos, existentes tanto para Norteamérica como para Europa, se refieren a aves, mariposas, algunos mamíferos y plantas.

"Ha habido muchos estudios que dicen que es probable que las especies continúen moviéndose a medida que el clima continúa cambiando", agregó.

En América Latina en general las rutas tienden a dirigirse a las zonas montañosas.

En México hacia la Sierra Madre y en América Central alejándose del Caribe, hacia la montaña y hacia el norte, según explicó Lawler.

En Sudamérica, los mayores movimientos están en la cuenca del Amazonas, "hacia el oeste y hacia el sur de la cuenca".

También hay una gran ruta de migración que baja por el centro de Argentina.

Los expertos creen que la agricultura y el desarrollo humano crearán una especie de embudo en esta ruta, dirigiendo a muchos de los animales que recorran ese camino hacia las partes más intactas de la región como el Gran Chaco o las Sierras de Córdoba.

El área roja destacada en el norte de Chile, en el desierto de Atacama, se refiere a un porcentaje grande de especies en esa zona que se espera se dirijan hacia el sur.

Siguiendo la corriente

Los expertos consideraron para sus cálculos los moviemientos de casi 3.000 especies de mamíferos, anfibios y aves.

Y aplicaron una técnica desarrollada por uno de los coautores del estudio, Brad McRae, basada en cómo la corriente cuando viaja por un circuito eléctrico siempre encuentra el recorrido que ofrece menor resistencia.

En el caso de este estudio la "corriente" son las especies que se trasladan de un hábitat a otro y la "resistencia" son las distintas barreras que encuentran en el camino, ya sean naturales o hechas por el hombre.

Para crear el modelo propuesto en el estudio los académicos tomaron 10 proyecciones de clima futuro y calcularon el movimiento de las especies para esos 10 escenarios. Después hicieron la media de los resultados.

En cuanto a los obstáculos, los científicos identificaron ciudades y otras barreras agrícolas y geográficas en células de 50 km cuadrados, en las que dividieron todo el continente.

"Estos hallazgos subrayan la importancia de los corredores naturales que existen en estos lugares, corredores que podrían aglutinar los esfuerzos conjuntos de los ecologistas para ayudar a las especies a migrar en respuesta al cambio climático", concluyó Lawler.

PREDICCIONES DE CALENTAMIENTO GLOBAL 
  • El Proyecto Global del Carbono (Global Carbon Project) anunció durante la cumbre de cambio climático en Doha, Qatar, en diciembre de 2012, que el nivel actual de emisiones puede conducir a un calentamiento global de entre 4 y 6 grados.
  • El Banco Mundial publicó en noviembre de 2012 un informe que advierte que el mundo "va camino a un aumento de 4 grados centígrados para fines de siglo, marcado por ondas de calor extremo y niveles peligrosos de aumento en el nivel del mar".
  • El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA) y la Fundación Europea para el Clima advirtieron en un informe que las promesas realizadas hasta ahora por los gobiernos llevarán a un aumento de las temperaturas de entre 3 y 5 grados centígrados este siglo si no se actúa en forma urgente.

Fuente: BBC

¿Quemar árboles para proteger al medio ambiente?

Atención a la paradoja: una política de la Unión Europea para combatir el cambio climático ha dado pie a la creación de una polémica ruta comercial transatlántica que corta y transporta madera desde Estados Unidos hasta Europa para ser quemada en centrales eléctricas del viejo continente.

La industria maderera sostiene que hay suficiente madera de baja calidad como para alimentar la demanda para generar energía.
Cuando la Unión Europea marcó para 2020 el objetivo de que el 20% de la energía consumida en los países miembros viniera de fuentes "renovables" pocos imaginaron consecuencias como ésta.

Y es que "las políticas crean oportunidades y los empresarios fueron rápidos al explotar el potencial de la energía a partir de la madera, que en el Reino Unido pronto generará más energía renovable que la combinación de la energía solar y eólica", comenta el analista de la BBC de temas medioambientales Roger Harrabin.

Ahora, varios grupos ecologistas del Reino Unido están tratando de cortar la expansión de este comercio transatlántico de madera estadounidense, que ya planea el envío anual a Europa de millones de toneladas de wood pellets, balas de madera, o biomasa, que sirven como combustible.

Argumentan que subsidiar la quema de madera es un despilfarro económico, que la práctica no sirve para combatir el cambio climático a corto plazo y que además está afectando a varios de los mejores bosques de Estados Unidos.

Temen también que la demanda para alimentar a las centrales eléctricas haga que los empresarios tomen tierras actualmente dedicadas al cultivo de alimentos para plantar árboles que luego cortarán y exportarán, y que eventualmente las plantaciones de bosques remplacen a los bosques naturales del sur de Estados Unidos, que ya están menguando.

Pero las implicaciones de esta práctica son complejas y disputadas.

Producción intensiva de árboles

Roger Harrabin, de la BBC, visitó en Georgia, Estados Unidos, una de las plantas de producción de árboles más eficaces del mundo, de la compañía Plum Creek, que es el mayor terrateniente privado del país.

"Parece que algunas políticas están más motivadas por la necesidad de cumplir objetivos obligatorios que por un verdadero deseo de reducir ahora mismo las emisiones de CO2", Roger Harrabin.
Allí primero se seleccionan las mejores plantas, las más robustas, y después se plantan muy cerca las unas de las otras para estimular el crecimiento de especímenes rectos y altos que busquen la luz.

"Las plantaciones se cosechan con gigantescas máquinas que cortan y mueven árboles enteros como si fueran ramitas", describe Harrabin.

Los árboles que son muy finos o débiles son de poco valor. Tradicionalmente se venden para la industria del papel y la celulosa, pero ahora hay un nuevo mercado: el de las centrales eléctricas en el Reino Unido.

La industria maderera sostiene que hay suficiente madera de baja calidad como para alimentar la demanda de pasta de celulosa y de las centrales de producción de energía.

Pero algunos estudios lo desmienten.

Otra fuente de preocupación para los ecologistas, según explica Harrabin, es la tala de árboles en bosques naturales, como el del Carolina del Norte que él mismo visitó.

Muchos de los frondosos bosques del sureste de Estados Unidos están en manos de pequeños terratenientes que tienen escasas restricciones sobre lo que pueden hacer con la madera de sus propiedades.

"Se dice que los dueños cortan los árboles dos veces: la primera cuando sus hijas se casan y la segunda cuando ellos se retiran", dice Harrabin.

La huella ecológica de la biomasa

El proceso de la tala, el transporte y la quema de madera genera gases de efecto invernadero.

Se teme que el proceso tenga consecuencias ecológicas negativas.
Sin embargo quienes apoyan esta práctica destacan que si la vegetación quemada es remplazada por nuevas plantas que absorben dióxido de carbono, CO2, esta política tiene ventajas sobre el uso de combustibles fósiles.

Las cifras son polémicas y a medida que el mercado de la biomasa se expande el debate se acalora.

Según Harrabin las compañías eléctricas dicen que el ahorro en emisiones de CO2 vale la pena.

Mientras la capacidad de los bosques para absorber CO2compensa por la cantidad emitida, hay un crédito de carbono, aseguran desde la central eléctrica de Drax, la más grande planta generadora de electricidad del Reino Unido, que está adaptando tres de sus seis gigantescas calderas para la quema de biomasa.

Pero el Instituto para la Política EuropeaMedioambiental (IEEP por sus siglas en inglés) dice que no hay motivos para creer que el objetivo en la reducción de emisiones nocivas para el medio ambiente se va a alcanzar mediante el uso de biomasa.

A finales de 2012 un informe del Comité para el Cambio Climático advirtió que para los árboles "nuevos" toma demasiado tiempo reabsorber el carbono emitido durante la quema de la madera.

"Los críticos dicen que quizás lleve 50 años reabsorber ese CO2, mientras que los políticos están de acuerdo en que las emisiones deben ser reducidas inmediatamente para evitar que el carbono recaliente el planeta", dice Harrabin.

"Parece que algunas políticas están más motivadas por la necesidad de cumplir objetivos obligatorios que por un verdadero deseo de reducir ahora mismo las emisiones de CO2", concluye el analista.

Fuente: BBC

El CO2 en la atmósfera alcanza su máximo histórico

El volcán Mauna Loa (Hawai) donde se toman las muestras en una imagen de la NASA. (AFP)

El nivel de dióxido de carbono, el gas que más contribuye al calentamiento global, ha superado una temida barrera simbólica, según informaron los especialistas, y ha alcanzado niveles nunca vistos en la Tierra en millones de años. Los monitores científicos han declarado que el gas ha llegado a una media diaria que supera las 400 partes por millón (ppm). Se trata solo de un momento aislado en el cuentakilómetros, pero también de un recordatorio serio de que los esfuerzos para controlar las emisiones provocadas por la actividad humana han fallado.

La mejor prueba que existe apunta a que la cantidad de gas en el aire no había sido tan alta desde hace, al menos, tres millones de años, es decir, antes de que los humanos evolucionaran, y los científicos creen que el aumento augura cambios muy importantes en el clima y el nivel del mar.

“Simboliza que hasta ahora hemos fracasado en detectar este problema”, declaró Pieter P. Tans, que dirige el programa de control de las emisiones del National Oceanic and Atmospheric Administration, autor de los datos.

Ralph Keeling, que dirige otro de los programas sobre emisiones de CO2 en el Scripps Institution of Oceanography de San Diego, ha dicho que un aumento continuado podría ser catastrófico. “Significa que estamos perdiendo rápidamente la posibilidad de mantener el clima por debajo del umbral que se creía tolerable”, añadió. Los nuevos datos provienen de los sensores situados en la cima del Mauna Loa, el volcán de la isla más grande de Hawai, que ha sido durante años el punto de referencia en el estudio de la evolución de estas emisiones.

Los dispositivos de Hawai llevan medio siglo tomando muestras de aire limpio y fresco que ha circulado en el océano Pacífico a miles de kilómetros de la costa y las grandes ciudades. La primera vez que se detectaron más de 400 partes por millón de dióxido de carbono fue en el Ártico el año pasado y también superó el nivel en lecturas cada hora en Mauna Loa, pero la lectura media todavía no había superado este nivel a lo largo de un día entero.

El dióxido de carbono aumenta y desciende en ciclos temporales y su nivel volverá a situarse por debajo de las 400 ppa en el verano ya que el crecimiento de las plantas en el hemisferio norte lanza 10.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera entonces. Los expertos alertan, sin embargo, de que la recuperación será breve y de que cada vez está más cerca el momento en que el que en ningún punto de la Tierra se registren menos de 400 ppa en cualquier estación del año.

© The New York Times News Service 2013