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125 años con las fotografías de National Geographic

Para conmemorar los 125 años de National Geographic, la revista y la casa de subastas Christie's se unen para una subasta limitada de algunas de las mejores imágenes.

Una calle de Calcuta repleta de vendedores, peatones y taxis es sólo una de las fotografías que están disponibles en la subasta que conmemora el aniversario número 125 de National Geographic.

Sin límites: 125 años de Fotografías de National Geographic es una subasta por Internet de fotografías antiguas y contemporáneas que Christie's coordina y que cerrará el 29 de julio de 2013. Estas mariposas monarca en pleno vuelo fueron fotografiadas por Frans Lating en Michoacán, México.

La venta incluirá fotos únicas e imágenes de archivo sorprendentes como esta de 1892, en la que se ven madereros al pie del árbol gigante Mark Twain, en California, tras ser cortado. Esta foto fue tomada por N.E. Beckwith.

National Geographic y Christie's seleccionaron 125 imágenes, algunas de las cuales nunca se habían puesto a la disposición del público. Un vendedor de globos que recorría las calles de Buenos Aires con su preciada mercancía fue inmortalizado por el fotógrafo Newton W. Gulick.

Esta imagen del barco Terra Nova fue tomada por Herbert G Ponting en la Antártida. El ángulo le permitió al fotógrafo enmarcar la embarcación en una hermosa gruta de hielo.

La colección incluye fotografías contemporáneas y "vintage". Ralph Lee Hopkins capturó el momento en que el pingüino Adelie salta sobre un iceberg en Brown Bluff, en la península de la Antártica.

Las cataratas de Brooks, en el Parque Nacional y la Reserva Katmai, en Alaska, fueron el escenario de esta impresionante foto tomada por Joel Sartore.

Jodi Cobb, una fotógrafa radicada en Washington DC, ha cubierto más de 30 historias para National Geographic. Esta imagen la captó en China.

Una cámara controlada a la distancia fue usada por Steve Winter, quien comenzó a trabajar para National Geographic en 1991, para fotografiar un leopardo de las nieves en el Parque Nacional Hemis, en Jammu y Cachemira, India.

La réplica del avión Vickers Vimy vuela sobre las pirámides de Giza, en Egipto, para recrear el histórico vuelo de Londres a Australia que se llevó a cabo en 1919. El autor de esta imagen es James L Stansfield.
Fuente: BBC 

Maravillas del mundo en el Premio al Fotógrafo de Viaje

Desde paisajes urbanos de increíble belleza hasta sorprendentes fenómenos naturales. Estas imágenes forman parte de la competencia Fotógrafo de Viaje del Año 2012, que atrae a miles de fotógrafos de todo el planeta.

El fotógrafo británico Craig Easton es el ganador del concurso Fotógrafo de Viaje del Año 2012. Sus dos portafolios muestran técnicas contrastantes. Sus paisajes escoceses -grises, fríos y húmedos- despertaron el interés de los jueces. El concurso está organizado por fotógrafos para fotógrafos, e invita a participar tanto a aficionados como a profesionales.

La segunda serie de Easton, "Siluetas parisinas", sortea las leyes de privacidad y derechos de autor en Francia, manteniendo el anonimato de las personas que aparecen en las escenas.

El ganador en la categoría Fotógrafo Joven fue Samuel Fisch, un joven de 15 años de Nueva York, Estados Unidos. Sus series sobre los vaqueros fueron realizadas en Jackson Hole, Wyoming. El concurso está organizado en colaboración con la Sociedad GeográficaReal Británica.

El jurado eligió a Chase Guttman como Talento Emergente por su serie de fotografías tomadas en un evento ecuestre en Peach Bottom, Pennsylvania, Estados Unidos. Guttman ya ha ganado varios premios fotográficos, incluyendo el galardón para los menores de 14 años de la competencia Fotógrafo de Viaje del Año, en su edición de 2010.

En la categoría de entre 15 y 18 años, el ganador fue Matthew Gillooley, con su foto para la sección Lugares y Caras. Por lo general, Gillooley saca fotos en bodas y hace retratos.

Michael Theodric es un joven fotógrafo de Indonesia que vive en Tangerang, en la provincia de Banten. Sus series sobre la vida de los pescadores en el Lago Bagendit, le valieron el premio al Fotógrafo de Viaje Joven, en la categoría de jóvenes menores de 14 años.

Philip Lee Harvey fue preseleccionado con anterioridad para este galardón, pero se trata de la primera vez que gana en una categoría (Portafolio - Observando gente), con una serie de fotos sobre la cosecha de maní, cerca de Bagan, en el centro de Birmania.

En la misma categoría, el premio a la mejor imagen (que no forma parte de una serie) fue para Timothy Allen por sus fotos de rostros y pies, tomadas en Grand Gedeh, en el este de Liberia.

"Casi siempre nos pasamos el cielo por alto cuando pensamos en la vida silvestre en nuestro planeta, pero ¿qué mejor ejemplo que este cielo nocturno lleno de estrellas?", dice Marsel van Oosten, ganadora de la categoría Planeta Salvaje.

La mejor imagen que no forma parte de una serie, en la misma categoría que la foto anterior, fue la del fotógrafo polaco Michal Jastrzebski. La imagen fue tomada en Spitsbergen, Noruega.

El fotógrafo documentalista basado en Canadá Lung Liu obtuvo el galardón al mejor portafolio en la categoría Viajes, por su serie de imágenes del Festival Burning Man, que se lleva a cabo todos los años en el desierto del norte de Nevada, en Estados Unidos.

El premio a la mejor imagen única en la categoría Viajes se lo llevó Andrew Newey, con su foto de un grupo de chamanes descansando después de una cacería en la isla de Siberust, en Indonesia.

Alessandra Meniconzi, ganadora del premio Portafolio de Nuevos Talentos, capturó con su cámara la vida de los Nénets en Siberia. Las imágenes de este concurso se exhiben en la Sociedad GeográficaReal en Kensington, Londres, desde el 12 de julio hasta el 18 de agosto.
Fuente: BBC

Los amaneceres y atardeceres más bonitos del mundo

Hay momentos del día en los que la luz, los colores e incluso todo lo que nos rodea se convierten en algo especial. La salida o la puesta del sol representan minutos inolvidables que nunca querrían que terminasen o, si fuera posible, tratarían de repetir como si de una película se tratara.

Myanmar (o la antigua Birmania), en el sudeste asiático, es un país lleno de color, de preciosos templos y extraños paisajes. Uno de estos lugares es el puente U Bein, el más largo construido en teka de todo el mundo, con 1,2 kilómetros de longitud, y que atraviesa el lago Taungthaman, cerca de Mandalay. Aunque de Myanmar también es interesante mencionar las increíbles vistas que se tienen de los Templos de Bagan durante las primeras y últimas horas del día, sobre todo si va acompañado de un asombroso silencio.

Uno de los desiertos más grandes del mundo es el de Gobi, ubicado entre China y Mongolia. Su arena casi blanca refleja perfectamente los rayos del sol y crea unos efectos preciosos durante todo el día. Pero, como tenía que ser, la puesta de sol es el momento más esperado.

Las Playas de Ibiza son otro de los lugares privilegiados. En este paraíso de las Islas Baleares hay varias playas con unas vistas increíbles las puestas de sol. Clásicos son los atardeceres en el Café del Mar, la Cala Conta, Cala Salada o la Calad’Hort.

En Sudamérica, se encuentra Carmelo, una pequeña ciudad uruguaya que por su excelente localización (en la desembocadura del Río de la Plata) disfruta de unas vistas increíbles durante todo el año. 

Zadar o Zara es una ciudad costera de la región de Dalmacia (Croacia). Plagada de rincones históricos que dejaron a su paso romanos, bizantinos y otros imperios que la poblaron, la ciudad es una preciosa conglomeración de casas y bonitas calles. Además, tiene puerto, y es allí donde encontramos un precioso atardecer de colores rosados. Según Alfred Hitchcock, esta era su puesta de Sol más bonita del mundo.

El Parque Nacional Masai Mara, en Kenia, es una reserva natural de la región de Serengueti y es famosa por la fauna que vive en ella, formada por hienas, guepardos, jirafas, leones, hipopótamos. Además, es conocida por las impresionantes vista que ofrece, de esas donde parece que la Tierra que no tienen fin. Y por supuesto, al amanecer y al anochecer la vista es todavía más espectacular.

El Río Nilo, en Egipto, es el más largo del mundo y pasa por más de 10 países de África: Uganda, Egipto, Tanzania, Etiopía, Burundi, Ruanda. A su paso, además de aportar vida a miles de personas y animales, deja paisajes únicos e irrepetibles. ¡Los reflejos del sol en sus aguas parecen crear oro!

Otro sitio soñado es El Portillo, Las Terrenas, en República Dominicana donde podrás aprovechar para despedir el día con unos atardeceres preciosos.

El Parque Nacional Cape Range, en Australia, es un paraíso de paisajes. Más de 500 kilómetros cuadrados de profundos cañones creados por la erosión del agua y de playas de arena blanca y brillante. Además, en este parque está el arrecife Ningaloo, el más importante de Australia, donde vive el tiburón ballena, el pez más grande del mundo. 

De las cinco playas que tiene Gokarna (India), la de Kudle está entre las más asombrosas. Según dicen las personas que han llegado a visitarla, engancha. Una vez allí no te quieres ir y prefieres quedarte semanas enteras viviendo en las cabañas de la playa, comiendo pescado fresco y disfrutando de las vistas.

También conocida como Urulu, Ayers Rock es la formación rocosa más grande del mundo. Para los aborígenes de la zona es totalmente sagrada y está prohibido escalarla por respeto hacia esas tribus. Visualmente es una pasada. Los colores de cambian según va pasando el día y, al anochecer, es posible disfrutar todavía más con una cena mientras cae el sol y salen las estrellas.

El Templo de Debod, en Madrid, es un clásico de los rincones de la capital española, y donde mejor se puede disfrutar un atardecer, es el Templo de Debod. Este tesoro egipcio es la delicia de los amantes de las fotos, sobre todo durante las primeras y últimas horas del día.

La isla de Santorini, en Grecia,  tiene algo. Puede que sea por esos famosos tejados azules, por las fachadas blancas o por las preciosas vistas que se tienen desde todos los puntos de la isla. Esta es la vista que ofrece Oía, una pequeña comunidad perteneciente a Santorini y que, curiosamente, recibe a muchísima gente a última hora de la tarde solo para ver la puesta de sol.

Aunque tiene sólo una pequeña lonja de arena, la Playa dos Ossos, en Brasil, es preciosa, ya que está rodeado por antiguas casas con un aire portugués, con veleros y yates que flotan en la bahía. Ideal para darse un chapuzón.

Esta plaza de Michelangelo ofrece una de las mejores vistas de Florencia gracias a la altura a la que se encuentra. La mayoría de las personas que la visitan siempre recomiendan hacerlo al anochecer, para sentarse en sus escaleras y disfrutar de los colores naranjas sobre los tejados de la ciudad toscana.

El Parque Natural de la Albufera, en Valencia (España), conocido como parque Espejo del Sol, como le llamaban en los poemas árabes, abarca 21.120 hectáreasde naturaleza pura, de vida salvaje y de paisajes, muchos paisajes. Pasear por aquí al atardecer es un verdadero espectáculo y pone la piel de gallina a todo el mundo.
Fuente: Huffingtonpost 

La vida secreta de los animales silvestres

Una exhibición de 20 grandes imágenes del fotógrafo japonés Takayuki Maekawa acaba de inaugurarse en la galería Steven Kasher de Nueva York. Maekawa ha viajado a distintos puntos del planeta para captar la belleza de los animales y crear puentes emocionales con sus vidas. En ocasiones ha esperado hasta diez horas en un día, permaneciendo semanas en las condiciones más difíciles para capturar una imagen.

En la foto se ve un búho pescador de Blakiston o búho manchú (Bubo blakistoni), que vive en Siberia, Manchuria, el norte de Japón y Corea del Norte y camina sobre aguas de poca profundidad en busca de sus presas.

Un león en la reserva Masai Mara en Kenya, en febrero de 2011. Maekawa nació en Tokio en 1969 y comenzó su carrera de fotógrafo "freelance" especializándose en animales silvestres en Japón, América del Norte y África.

Un gorila de montaña en Bwindi, Uganda, en septiembre de 2001. Maekawa es una de las nuevas estrellas de la fotografía de animales en Japón y recientemente ganó el premio Nikkei National Geographic. La muestra en Nueva York es su primera exhibición en Estados Unidos.

Macacos japoneses o macacos de nieve o de cara roja (Macaca fuscata) en el parque Jigokudani, Japón, en noviembre de 2003. Los retratos de Maekawa fascinan al público por su capacidad de transmitir detalles mínimos. Los macacos se bañan en aguas termales en esta región montañosa.

Oso polar en Churchill, en la provincia de Manitoba, Canadá, en noviembre del 2000. La imagen resalta las increíbles adaptaciones que les han permitido a estos animales vivir en condiciones tan inhóspitas.

En la región conocida como Ladera Norte, en Canadá, el fotógrafo captó un grupo de osos en junio de 2010. Estos animales suelen cazar solos, salvo durante la época de la migración del salmón, cuando puede verse grandes cantidades de osos a orillas de los ríos.

Dos águilas calvas (Haliaeetus leucocephalus) se disputan un pedazo de carne, en Homer, Alaska, en febrero de 2008. Maekawa logra captar tanto momentos de acción como de reposo con igual vivacidad y transparencia.

Una manada de elefantes africanos calma su sed en la reserva Masai Mara, en Kenia, en enero de 2012. Estos ejemplares son más grandes que los elefantes asiáticos.

Un topi (Damaliscus korrigum) en la reserva Masai Mara den Kenia, en febrero de 2011. La exhibición "Maekawa" continúa hasta el 29 de junio.
Fuente: BBC
Fotos: Takayuki Maekawa/Gentileza de la galería Steven Kasher. 

Explosión de colores en las olas al romper

El fotógrafo Bryce Groark captó las muchas y diferentes texturas que crean a su alrededor las olas que rompen en las azules aguas y en las playas de Hawai.

El fotógrafo Bryce Groark se inspiró en el trabajo de compañeros apasionados por la belleza del mar en Hawai. En la imagen, las burbujas creadas después de la ruptura de la ola. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Groark tiene 37 años de edad y vive en Hawai hace 13, capturando imágenes impresionantes de las olas en las playas de la isla. En la foto, el reflejo del mar en medio de una de ellas. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Aguas calmadas y en el fondo del mar, la luz se refleja en la arena ondulada. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

A diferencia de colegas que prefieren registrar las crestas de las ondas gigantes, Groark se decanta por los efectos que estas provocan a su alrededor después de romper. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Aquí, el agua queda repleta de pequeñas burbujas tras el paso de una ola. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Una ola se rompe en forma de nubes a unos pocos metros de un fondo rocoso. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

A veces, parecería que las olas se fueran a engullir lo que está en la playa. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Dentro de una ola que acaba de romper, es posible ver el azul del cielo y admirar el movimiento del agua. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

El momento en que una ola llega a la playa revela una explosión de texturas y colores. (Crédito: Bryce Groak / Especial).

Y al chocar con la arena, provoca formas peculiares. (Crédito: Bryce Groak / Especial).
Fuente: BBC