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Retratos de glaciares que se desvanecen

Durante los últimos siete años, el fotógrafo del medio ambiente James Balog y su equipo de Seguimiento de Hielo Extremo (EIS, por sus siglas en inglés), exploradores, artistas y científicos de la Tierra, han estado documentando los signos visibles del derretimiento de los glaciares.

En viajes a sitios remotos del planeta, el equipo ha registrado cómo el hielo ha sido transformado por el sol, el agua del mar y el tiempo. En una de las ubicaciones estudiadas por el equipo, Disko Bay, el hielo se ha desprendido de la masa helada de Groenlandia y flota en el norte del Océano Atlántico, lo que ha aumentado el nivel del mar.

Este lago de agua derretido fue generado por las cálidas temperaturas del verano en la superficie de la capa de hielo de Groenlandia, 30 millas al sur de Llulissat Isfjord. El agua finalmente fluye en remolinos o arroyos que se abren paso por el hielo y se alejan de la base del glaciar hacia el océano.

Agua derretida lubrica la base del glaciar y hace que el hielo fluya más rápido hacia el mar.

A mediados de los años 80, el glaciar Columbia se cubrió de arriba a abajo de una franja oscura de vegetación. La demarcación entre la vegetación verde arriba y la roca desnuda abajo marca la "línea de corte", que es el punto más alto alcanzado. Desde entonces su grosor ha disminuido un total de 400 metros.

Las fotografías de James Balog, seleccionadas del archivo fotográfico del EIS, han sido publicadas en la obra "Ice: Portraits of Vanishing Glaciers" (Hielo: retrato de glaciares en extinción", de la casa editorial Rizzoli, en New York).
Fuente: BBC 

Los glaciares protegen a las montañas

Nueva evidencia demuestra que los glaciares protegen las cumbres de los Alpes de Europa de la erosión y no son su causa.

Los glaciares protegen las cumbres de la erosión causada por factores climáticos como la lluvia.

Un grupo de científicos franceses estudiaron la desgaste sufrido por el Mont Blanc, pico más alto de Europa occidental, en torno y debajo de sus glaciares.

El hielo congelado en las zonas más altas apenas tuvo un rol en la erosión de la roca, dijo el equipo.

Las zonas que no estaban cubiertas por glaciares fueron erosionadas diez veces más rápido que las que sí, por efecto de las vertientes de agua y la lluvia.

La investigación, parte del trabajo doctoral de Cécile Godon, de la Universidad deSaboya (emplazada cerca de los Alpes franceses), fue publicada en Earth and Planetary Sciences Letters.

El estudio se concentró en el glaciar Bossons, que cubre parte de la cara norte del Mont Blanc y se expande hacia el valle de Chamonix.

El equipo comparó restos de roca desprendidos de la montaña, que se encontraban en la base del glaciar Bossons, y sedimentos arrastrados por arroyos de alta montaña, con la erosión de las zonas cercanas que no estaban cubiertas por el glaciar.

Los investigadores hallaron que el frío hielo glaciar protege a la montaña de la erosión, en vez de ser un factor que la promueve.

Primera vez

Fritz Schlunegger, de la Universidad de Berna, Suiza, dijo: "Este equipo utilizó sedimentos en la base del glaciar Bossons para determinar dónde tiene lugar la erosión bajo el hielo".

Los glaciares que rodean al Monte Everest habían perdido más de un octavo de su superficie en los últimos 50 años.
"La mayor parte del material provino de zonas no congeladas en torno al glaciar, mientras en la parte más alta del Mont Blanc, donde el (hielo del) glaciar toca la roca, la erosión es mucho menor", explicó el académico, quien no formó parte de la investigación de Gordon.

"Esta es realmente la primera vez, según mi conocimiento, en que esto se ha demostrado de forma convincente."

"Sin embargo, las montañas no crecen en forma indefinida, así que tiene que existir otro mecanismo que haya contenido la altura de la cumbre de Europa. De acuerdo con los hallazgos de Gordon, la erosión no tiene que ver con los glaciares, así que tenemos que pensar en otras posibilidades", agregó Schlunegger.

Según el consenso científico, en todo el mundo los glaciares de montaña están reduciendo su tamaño debido al cambio climático.

Este año se informó que los glaciares que rodean al Monte Everest habían perdido más de un octavo de su superficie en los últimos 50 años, y la línea de nieve se había retraído 180 metros.

Los resultados de la investigación de Gordon sugieren que esto podría llevar a que cambien las formas de las montañas más altas del mundo.

Fuente: BBC

Las capas de hielo pierden alrededor de 300 millones de toneladas cada año

Foto: UGR
"Las capas de hielo están perdiendo grandes cantidades de hielo, alrededor de 300 millones de toneladas cada año, y la velocidad a la se produce estas pérdidas va en aumento. En comparación con los primeros años de la misión GRACE, la contribución de las capas de hielo al aumento del nivel del mar, casi se ha duplicado en los últimos años", afirma Bert Wouters, actualmente investigador visitante en la Universidad de Colorado (Estados Unidos), y uno de los autores de un nuevo análisis.

Desde 2002, los satélites del proyecto GRACE detectan pequeñas variaciones en el campo gravitatorio de la Tierra como resultado de los cambios en la distribución de la masa, incluyendo el movimiento del hielo en los océanos. Mediante el uso de estos cambios en la gravedad, se puede supervisar el estado de las capas de hielo a intervalos mensuales y sus resultados, publicados en la revista 'Nature Geoscience', subrayan la necesidad de una vigilancia continua por satélite de las capas de hielo para predecir su fusión y la subida del nivel del mar.

Las capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia contienen aproximadamente el 99,5 por ciento del hielo de los glaciares de la Tierra lo que elevaría el nivel del mar mundial por algunos 63 metros si se derritiera por completo. Sin embargo, no hay consenso entre los científicos sobre la causa de este aumento reciente de la pérdida de la masa de la capa de hielo observada por los satélites. Además de por el calentamiento antropogénico, las capas de hielo se ven afectadas por muchos procesos naturales, como las fluctuaciones de varios años en la atmósfera (por ejemplo, cambio de los sistemas de presión en el Atlántico Norte o El Niño y La Niña) y lentos cambios en las corrientes oceánicas.

El equipo de investigadores comparó nueve años de datos de satélites de la misión GRACE con reconstrucciones de unos 50 años de cambios en la masa de las capas de hielo y encontró que la capacidad para detectar con precisión una tendencia a la aceleración en la pérdida de masa depende de la longitud del registro. Por el momento, la pérdida de hielo detectada por los satélites GRACE es mayor de lo que cabría esperar para las fluctuaciones naturales.

El estudio sugiere que si bien puede ser casi suficiente la información satelital para detectar una aceleración en la pérdida de masa de la capa de hielo de la Antártida con un nivel de confianza razonable, se necesitan diez años de observaciones por satélite para hacerlo aplicable a Groenlandia. Como resultado, la extrapolación de la contribución actual a la subida del nivel del mar de las capas de hielo de 2100 puede ser demasiado alta o baja, en hasta 35 cm. El estudio, por lo tanto, pide prudencia al extrapolar las mediciones actuales para predecir el futuro del aumento del nivel del mar.

Fuente: Europa Press

Paisajes del sur de Chile

Preparate para recorrer una gran diversidad de paisajes, climas y ecosistemas: montañas, fiordos, canales e islas.


Parque Nacional Torres del Paine. En otra época era el destino de unos pocos valientes montañistas, actualmente recibe más de 100.000 visitantes al año. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Torres del Paine. Los picos de este Parque brillan en la primera luz del amanecer en esta composición de dos imágenes. Aquí el tiempo pasa tan suave como el agua nevada. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Torres del Paine. Un zorro patagónico atrae la atención de los visitantes. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Torres del Paine. Un bosque de belleza intrincada crece en las faldas del Cerro Ferrier. Un liquen comúnmente llamado "barba de un viejo" coloniza los troncos de los árboles de lenga. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Torres del Paine. Vientos de 40 nudos doblegan un ñire, o haya meridional, a orillas del río Paine. Alimentados por la fusión de los glaciares y las copiosas precipitaciones de nieve y lluvia, los ríos son rápidos e impetuosos, toda una tentación para la producción de energía hidroeléctrica. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Torres del Paine. Visto desde el espacio, el glaciar Grey parece un enorme oso polar que hubiera bajado a beber. En realidad, el Grey pierde agua y está en rápido retroceso. De los 48 glaciares que forman el Campo de Hielo Sur, 46 se están encogiendo a gran velocidad. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. En el fiordo Eyre, un pequeño grupo de delfines australes se dirige hacia el frente del glaciar Pío XI. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. "Muy confiado", escribió un antiguo observador a propósito del huemul, que no parecía temer a los humanos. Ahora que se encuentra en una situación de peligro. Fotografía de Maria Stenzel

Reserva Nacional Las Guaitecas. El amanecer desciende serenamente sobre el Canal Messier, una de las mayores rutas a través de los fiordos. El clima patagónico puede ser extremo, pero los fiordos son aguas salpicadas y su gran altura ayuda a mantenerlos tranquilos. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Anclado ante la cara del glaciar Pío XI, el barco metálico Endeavor, de 46 pies, es disminuido ante la inmensidad del hielo en esta panorámica. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. El Lautaro, un volcán activo (al fondo), se cierne sobre la tortuosa superficie del glaciar Pío XI. Los vastos campos de hielo de Chile figuran entre los más grandes del mundo fuera de las regiones polares. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Un bote de excursión de un crucero se aproxima a la cara de Pío XI. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Una parvada de cormoranes imperiales cruza cara de Pío XI. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Contraste de azul blanquizo con el caliente café mientras el liquen coloniza las rocas olvidadas por la retirada del Glaciar Témpano. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Laguna San Rafael. Los picos de los Andes atraviesan las nubes sobre el Campo de Hielo Norte. Este gélido espacio natural, severo y sublime a la vez, se rige por fuerzas elementales que lo han mantenido, en su mayor parte, como un vacío en los mapas científicos. Fotografía de Maria Stenzel

Parque Nacional Laguna San Rafael. El Iceberg del Glaciar de San Rafael comienza con el rugido del hielo, seguido por una cadena de detonaciones y termina con un ruido como de relámpago. Entre 1871 y 2007, se ha retirado 7 y media millas. Fotografía de Maria Stenzel

Reserva Nacional Las Guaitecas. Las jaulas flotantes albergan salmones criados para la exportación. Los métodos de producción intensiva contaminan el agua y favorecen la propagación de la anemia infecciosa del salmón. Ante la disminución de la producción, la solución que ha adoptado el sector es trasladar los criaderos al sur, donde están los fiordos de aguas más limpias, dejando tras de sí residuos, enfermedades y aguas sin oxígeno. Fotografía de Maria Stenzel

Reserva Nacional Las Guaitecas. Un salmón trata de salir de la red en una granja pesquera en Las Guaitecas. Mientras que la tierra está protegida de desarrollos comerciales, el agua del fiordo no lo está. Fotografía de Maria Stenzel
Fuente: National Geographic 

Los glaciares que más rápido se están derritiendo

Imagen del glaciar Perito Moreno, en la Patagonia argentina. (Efe)

Los glaciares en los Andes australes, los Himalayas y Alaskase cuentan entre los que han perdido más hielo en años recientes contribuyendo al aumento del nivel de los mares, según un estudio que publica hoy la revista Science.

Si bien el 99 por ciento del hielo terrestre en el planeta se encuentra en Groenlandia y la Antártida, los otros glaciares del mundo contribuyeron casi tanto a la subida del nivel de los mares como el deshielo de esos dos mantos helados entre 2003 y 2009, según la investigación de las Universidades Clark y Colorado.

Las mayores pérdidas de hielo glaciar ocurrieron en el Ártico canadiense, Alaska, las costas de Groenlandia, el sur de los Andes y los Himalayas. Los glaciares fuera de los mantos helados de Groenlandia y la Antártida perdieron un promedio de aproximadamente 260.000 millones de toneladas métricas de hielo cada año durante el estudio, causando un aumento de 0,7 milímetros por año en los niveles oceánicos, añadió el estudio que publica Science.

Los investigadores compararon las mediciones en tierra con los datos provistos por el Satélite de Hielo, Nubes y Elevación Terrestre(ICESat, por sus siglas en inglés) y el Experimento de Clima y Recuperación de Gravedad (GRACE) de la agencia espacial estadounidense NASA, para calcular las pérdidas de hielo en los glaciares de todo el planeta.

¿Cuánto contribuyen?

"Por primera vez hemos podido determinar con mucha precisión cuánto contribuyen estos glaciares al aumento del nivel marino", dijo el profesor de geografía Alex Gardner, de la Universidad Clark, en Worcester, Massachusetts. "Estos cuerpos más pequeños de glaciares pierden, actualmente, tanta masa como los mantos helados", agregó.

Dado que la masa de hielo glaciar "es relativamente pequeña en comparación con los enormes mantos helados que cubren Groenlandia y la Antártida, la gente tiende a no preocuparse por ella", dijo el coautor del estudio, Tad Pfeffer, de la Universidadde Colorado en Boulder.

El ICESat, que cesó sus operaciones en 2009, midió los cambios de los glaciares usando altimetría por láser, un método que rebota los pulsos de láser en la superficie del hielo para determinar la altura del mando helado.

Variaciones en el centro de gravedad de la Tierra

El sistema de satélite GRACE, que sigue operando, detecta las variaciones en el campo de gravedad de la Tierra resultantes de los cambios en la distribución de masa de la Tierra, incluidos los desplazamientos de hielo.

Los cálculos científicos actuales pronostican que si se derritiesen todos los glaciares del mundo eso elevaría el nivel del mar en aproximadamente 60 centímetros. Si se derritiera todo el manto de hielo de Groenlandia el nivel del mar subiría unos seis metros, y si la Antártida perdiese toda su cubierta de hielo los niveles de los mares aumentarían casi 60 metros.

Fuente: El Mundo

Cubito de hielo ártico

Bloque de hielo glaciar en una playa del sur de Islandia. (JUAN CARLOS MUÑOZ)

El objeto azul de la foto, tomada en una playa del sur de Islandia, es hielo, el estado sólido que adopta el agua por debajo de los cero grados centígrados al nivel del mar.

¿Y por qué este hielo es azul y no incoloro como el de la nevera? Porque es hielo glaciar: tan puro y compacto que solo permite que lo atraviesen los colores de la luz de menor longitud de onda (los que van del ultravioleta al azul). 

En Islandia abunda el agua en sus tres estados, sólido, líquido y gaseoso, y una forma de comprobarlo es seguir la Ring Road, la ruta de 1.500 kilómetrosque rodea la isla atravesando las cascadas de Skógafoss y Svartifoss; Vatnajökull, uno de los mayores glaciares de Europa, y los campos termales del Círculo Dorado.

Fuente: El País